El lagarto cornudo gigante o gran lagarto cornudo (Phrynosoma asio)
Descripción
El lagarto cornudo gigante o gran lagarto cornudo (Phrynosoma asio) es una especie de saurio Phrynosomatidae. Phrynosoma asio es la especie más grande de lagarto cornudo. A pesar de su aspecto intimidatorio, en cautividad estos reptiles se acostumbran rápidamente a las personas que los alimentan. Se comunican activamente entre ellos asintiendo con la cabeza y realizando otros movimientos corporales.
Los Phrynosoma asio son pequeños lagartos (de hasta 13 centímetros de longitud) con cuerpo plano en forma de disco, cola corta y cabeza angulosa protegida por unos largos "cuernos". Todo su cuerpo está cubierto de escamas duras de diversos tamaños. Algunas de ellas tienen tubérculos puntiagudos o espinas cortas; las protuberancias más largas y afiladas están situadas en la cola, y una serie de dientes triangulares recorre todo el borde entre el dorso y el vientre. Esta uniformidad confiere al lagarto un aspecto bastante formidable.
Distribución y nutrición
Los Phrynosoma asio se distribuyen por una amplia zona desde el suroeste de Canadá hasta Guatemala, aunque la mayoría de ellos viven en el suroeste de Estados Unidos y México. Habitan en semidesiertos y mesetas, y se encuentran tanto en suelos arenosos como en terrenos rocosos. Algunas especies viven en las montañas, hasta 3.500 metros sobre el nivel del mar. Estos lagartos se alimentan de una gran variedad de insectos y arañas, y son especialmente aficionados a las hormigas.
Comportamiento peligroso
Los Phrynosoma asio han desarrollado diversas formas de defensa, desde las más sencillas hasta las más sofisticadas. Así, en caso de amenaza potencial, se congelan bruscamente e intentan fundirse con el entorno, lo que se le da bastante bien debido a su coloración condescendiente. Si esta técnica no funciona, las lagartijas empiezan a moverse en carreras cortas con paradas bruscas. Si esto tampoco funciona, Phrynosoma asio se eleva sobre sus patas, infla su cuerpo y empuja hacia arriba sus escamas dorsales, llegando a ser casi el doble de grande. Se sabe que el mismo tipo de comportamiento es característico de los sapos, de ahí el nombre de estos lagartos: sapos. Si esto no disuade al atacante, el lagarto llega a medidas extremas: empieza a disparar sangre por los ojos. Este "disparo" se consigue cortando el flujo sanguíneo de la cabeza. La alta presión sanguínea en la cabeza hace que los capilares se rompan alrededor de los párpados. El lagarto tensa entonces ciertos músculos y un hilo de sangre sale del ojo. Este giro de los acontecimientos confunde al depredador y, además, el sabor de la sangre de la lagartija es desagradable para gatos y perros (aunque no tiene ningún efecto en las aves de presa). Mientras el depredador se da cuenta de lo ocurrido, el lagarto huye rápidamente del campo de batalla. Si el depredador la alcanza e intenta agarrarla, para evitar que la agarre por la cabeza o el cuello, las lagartijas sapo se agachan o, por el contrario, levantan la cabeza de forma que sus espinas craneales apunten hacia arriba o hacia atrás. En caso de que un depredador intente agarrar el cuerpo de la lagartija, ésta presiona el lado correspondiente de su cuerpo contra el suelo, impidiéndole meter la mandíbula inferior por debajo. Los lagartos sapo también pueden excavar en el suelo. En suelos arenosos, clavan la cabeza en la arena. Si el suelo es más duro, la lagartija presiona contra él y, balanceándose de un lado a otro, engancha un poco de tierra con los bordes de su cuerpo y se la echa a la espalda. Y al cabo de un rato se entierra por completo.
Reproducción
Durante el periodo de cría -abril-junio- las hembras de Phrynosoma asio ponen hasta 40 huevos en varios viajes. Al cabo de un mes nacen lagartijas de 3-5 cm, que ya son bastante independientes. No pierden el tiempo y, siguiendo sus instintos innatos, empiezan a excavar en la arena suelta para esconderse de los depredadores.























































