Serpiente del pino oriental (Pituophis melanoleucus)
Hábitat
Pituophis melanoleucus, conocida comúnmente como serpiente del pino oriental, es una especie de serpiente no venenosa de la familia Colubridae. La Pituophis melanoleucus es común en el sureste de Estados Unidos. La serpiente del pino debe su nombre a su predilección por determinados hábitats: en todas partes prefiere paisajes secos pero no desérticos, praderas, campos, laderas de montañas y, en zonas boscosas y húmedas, islas arenosas cubiertas de pinos.
Modo de vida y comportamiento
Es capaz de trepar a los árboles, pero lleva un estilo de vida predominantemente terrestre. Además, esta serpiente es una buena excavadora y pasa la mayor parte del tiempo escondida en madrigueras. En caso de peligro, la serpiente de los pinos levanta la parte delantera de su cuerpo, se infla y sisea muy fuerte. En este caso, el sonido del siseo, acompañado del chasquido de la cola vibrante contra el sustrato, imita con bastante exactitud los sonidos que emiten las serpientes de cascabel.
En la naturaleza, cuando hace calor, cambian a un estilo de vida nocturno y se esconden durante el día.
Apariencia y nutrición
Pituophis melanoleucus alcanza una longitud de 120-170 cm (récord de 2,2 metros). La Pituophis melanoleucus se alimenta principalmente de pequeños mamíferos (sobre todo roedores, incluidos ratones y ratas gofer -de ahí su segundo nombre- serpiente gofer), con menos frecuencia come aves y sus huevos.
Reproducción
La época de apareamiento de Pituophis melanoleucus tiene lugar entre marzo y mayo. Estos reptiles ponen huevos. Ponen sus huevos bajo tierra, en madrigueras. Puede haber hasta 24 huevos en una puesta, y en septiembre-octubre nacen las crías, que miden entre 45 y 52 cm. La coloración de las crías es la misma que la de las serpientes adultas, pero con un patrón más contrastado.





















































